jueves, 5 de noviembre de 2015

Queratina 17, más que un biomarcador del cáncer.

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ANTECEDENTES: Una nueva investigación de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos, sugiere que la proteína queratina 17 -cuya presencia se utiliza en el laboratorio para detectar y clasificar diversos tipos de cáncer– no es sólo un biomarcador de la enfermedad, sino que puede jugar un papel crítico en el crecimiento del tumor.

La queratina 17 es una proteína presente en folículos pilosos sanos (parte de la piel que da crecimiento al cabello) , uñas y glándulas, pero no en epidermis sana (es decir, no está presente en nuestra piel en condiciones normales) Y toma unos valores muy elevados en aquellas células que se convierten en varios tipos de cáncer y en otras enfermedades que afectan a la piel. Precisamente por ello, la queratina 17 se utilizaba como indicador de tumores en el organismo entre otras muchas funciones.
Tenemos que destacar que la queratina no es el causante del cáncer en sí, sino más bien como nos explica el autor es un pedal de aceleración, cuanto más se pisa, es decir, cuanta más concentración de proteínas hay presente, más rápido, o de manera más agresiva se desarrolla la enfermedad.

Pero la cuestión que se hizo el equipo de Ryan P. Hobbs, que es el autor principal del estudio era: “¿La queratina es un conductor de la enfermedad o simplemente era un espectador inocente?” Es decir, ¿la queratina es artífice de alguna manera en la proliferación del tumor, o el aumento de la concentración de proteína sólo da información de que las células que analizamos son peligrosas?

El equipo trabajó con ratones modificados genéticamente para que produjeran cáncer de piel, inducido por el VPH-viral, en otras palabras, por el virus del papiloma humano. Utilizaron este tipo de virus porque se ha demostrado que son las formas más comunes de cáncer de piel.

Cuando se examinaban los cánceres en los ratones después de haber eliminado la proteína, se veía una clara disminución de la aparición de tumores y como consecuencia una disminución en la respuesta inflamatoria e inmune de la célula dañada. Lo que nos da una clara evidencia de que la proteína queratina 17, no es un simple marcador como se estaba utilizando actualmente, sino que participa de manera activa en el proceso cancerígeno.

Es importante destacar que el experimento fue realizado con células tumorales de humanos y sus resultados fueron muy semejantes.

¿Cómo interviene la queratina 17?

Después de que se analizaran las muestras tanto de ratones como de humanos se vio que la queratina 17 se mueve hasta el núcleo de las células tumorales y es la causante de que aumente la inflamación que estimula al tumor y a su vez, la activación de las células dañadas que modifican su respuesta inmune lo que provoca que nuestro sistema inmunológico, los soldados que se encargan de defender nuestro organismo, no puede hacer nada en contra de ellas, y siguen proliferando de manera descontrolada.

Es una información reveladora debido a que hasta ahora lo que se creía es que la proteína funcionaba fuera del núcleo de la célula como un componente del citoesqueleto, que son los huesos de nuestras células, los cuales le dan la forma y la función.

Los autores quieren destacar que este es un hallazgo muy importante pues si se puede retrasar la formación de tumores se podría aportar el tiempo necesario para que “nuestros soldados”, puedan hacer su trabajo y eliminen las células dañadas o, que los tratamientos contra el cáncer, en el desfavorable caso de que se desarrolle, luchen de una manera más efectivas contra la enfermedad.


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